DEBERES DEL GENIO por Manú

21  :  -Lograr permanecer en las cualidades logradas.

Lo difícil es llegar; permanecer es fácil. Relativamente.

Esto de llegar a ser genio es como tocar el piano: Aprender es lo difícil; pero luego hay que seguir practicando durante toda la vida. Lo mismo pasa con las sinapsis cerebrales de la inteligencia: Hay que seguir pensando todo el rato.

Yo creo que la realidad más importante a cuyo conocimiento llega la persona inteligente es la del riesgo permanente de decadencia y degradación que a todos nos acecha, y que puede destruirnos en cuanto nos descuidemos.

Uno no debe jubilarse nunca de los bellos sentimientos de la vida ni de los pensamientos inteligentes; porque si lo hace se volverá estúpido y malvado.

Ya nos lo advierte nuestro amigo italiano Cipolla en sus "Leyes de la Estupidez Humana", libro que, si yo fuera emperador, propondría a todos los parlamentos del mundo para que lo incluyeran al principio de todos los códigos civiles y penales, -por lo claritas que deja las relaciones posibles entre seres humanos-.

La permanencia en las cualidades inteligentes, éticas y morales, está inserta en la fidelidad de la persona a la Inteligencia en Sí Misma, a la Etica en Sí Misma, y a la Moral en Sí Misma, e independientemente de las cambiantes opiniones de los grupos y de las sociedades. Lo que es Sabio hoy será Sabio mañana y siempre; lo que es Etico hoy será Etico mañana y siempre; lo que es Moral hoy será Moral mañana y siempre, -si es que HOY lo son realmente-.

Quizás el problema esté en que aún ni nosotros ni la humanidad hayamos llegado a la verdadera inteligencia, -ni a la verdadera ética ni a la verdadera moral-; pero en ese caso nuestro deber es tratar de llegar a ellas cuanto antes.

M a n ú

 

22 :  -Válvula que le impide retroceder ante un "saber inferior".

No entiendo esta característica de la genialidad y la inteligencia.

Comprendo lo que significa "evitar un retroceso" (que es lo que hacen las válvulas), pero no conocía la distinción entre saberes superiores e inferiores.

Pero ahora que lo pienso..., quizás se trate de la misma diferencia que existe entre la verdadera cultura y el culturetismo. Este último, -el culturetismo-, es la simple memorización de citas librescas o bibliográficas, con idéntico valor a aprenderse de memoria un catecismo. La cultura encambio es el cultivo reposado y continuo de nuestros pensamientos y conocimientos a lo largo de toda la vida.

Las universidades actuales están llenas de culturetas y despobladas de gente culta. Y, tomado en este sentido, ciertamente una persona inteligente no tiene por qué retroceder ante ningún cultureta.

Digamos pues que los "saberes superiores" son permanentes y su vigencia va pasando de siglo a siglo a lo largo de la civilización; mientras que los "saberes inferiores" son flor de un día, modas pasajeras según los libros que en cada época estén de moda leer. Prácticamente toda la literatura científica y filosófica del siglo diecinueve y de este finiquitado siglo veinte no es más que basura.

Como ocurre con la música y con todo lo demás. Para las personas realmente inteligentes este fin de milenio y fin de era y fin de mundo obsoleto es un reto de supervivencia, para zafarse de este naufragio mundial y acceder a la costa del Futuro. Si de algo podemos estar completamente seguros es de que los saberes verdaderamente superiores permanecerán; y de que los saberes librescos serán barridos por el viento como las hojas secas en cualquier otoño.

Todo genio o persona inteligente tiene en su mente una especie de "rayo del Tiempo", una cierta capacidad para calcular la duración de las actuales modas, y una clara visión mental de las realidades permanentes a lo largo del Futuro.

Estas capacidades le proporcionan una gran seguridad en sus trabajos y en sus propósitos.

M a n ú

 

23  :  -Defiende la expansión de la vida.

 

                     Desgraciadamente todavía el concepto biológico de Vida es dual y contradictorio, pues es bueno que los seres vivan, pero es malo que los seres tengan que matar a otros seres para vivir.

En el mundo animal carnívoro estas cadenas de matanzas son consideradas como "normales", pero el problema filosóficamente se agudiza cuando se entra en el mundo microbiano y se hallan formas de Vida mortíferas para otros seres del mismo nivel y de niveles superiores.

Toda persona más que medianamente inteligente ha tropezado alguna vez con esta cuestión profundamente contradictoria de la Vida tal como la conocemos en su forma de Biología. Existen múltiples fronteras entre seres agresores y asesinos y seres agredidos víctimas. Moralmente considerado en términos de sensibilidad igualitaria, el conjunto total vital es monstruoso, infame, perverso.

Por tanto, la expresión "expansión de la vida" no puede ser tomada -al menos en principio- en su acepción absoluta, pues sería también una "expansión de la vida bacteriana y vírica", y en realidad sería una "expansión de la muerte".

Si reducimos el concepto a la extensión de "expansión de la vida humana", las demás formas de vida pasan automáticamente a un plano de inocuidad y de servidumbre, peligrosamente próximo al de los propios humanos periféricos.

El la periferia de la vida humana en expansión no solamente están los genios y los santos, sino también los sicópatas y asesinos, y todas aquellas personas que de un modo u otro representan un peligro para la supervivencia de algún ser humano. Y por tanto, aquí también reaparece la ecuación de inocuidad y de servidumbre que se aplica a los gérmenes patógenos, animales dañinos y a los animales de consumo.

Así pues, mientras no encontremos una definición válida del Sentido de la Vida, ninguna persona inteligente puede abogar por su expansión indiscriminada. La vida de los virus del sida no es compatible con la vida humana del enfermo, ni tienen igual valor, ni pueden recibir la misma consideración. Pero pasar de este terreno claramente iluminado por la lógica a oscuros corolarios antropológicos y sociológicos, -como se ha tendido a hacer bastantes veces en el pasado-, es una aventura de consecuencias imprevisibles, que tal vez podría resultar en un perfeccionamiento indefinido de la especie, o tal vez en una terrible catástrofe.

A pesar de los más de cincuenta siglos que se viene rozando esta disciplina, la Filosofía de la Vida no ha alcanzado todavía ni siquiera su propia formulación.

Estamos pues en la Prehistoria de Nosotros Mismos.

M a n ú

 

24  :  -Construye nuevas percepciones o visiones.

Lo normal en cualquier persona inteligente es percibir la completud del mundo en que ha nacido, sumando en dos bloques muy desiguales lo poco de lo que se va enterando y comprendiendo y lo muchísimo que todavía ignora o que le resulta incomprensible.

El homo simplemente sapiens sabe que sabe; pero la persona inteligente sabe que no sabe.

Y por eso necesita construirse un esquema del mundo más convincente que el que le presentan sus contemporáneos. No importa el siglo o milenio en que se nazca, porque siempre encontraremos a una gente para quienes la Realidad no tiene ningún misterio, -pasan de planteárselo-; siempre encontraremos gente para quienes las cosas son como son y el mundo es como es y ya está. Aún no me ha explicado nadie por qué el cielo diurno es azul -y no amarillo ni marrón-, ni por qué las plantas son verdes y no de color sepia o butano. Se supone que esas cosas no tienen ninguna importancia y que la gente sólo se dedica a entender de las cosas verdaderamente importantes.

Por eso en principio las personas inteligentes son gente observadora y muy crítica respecto a las explicaciones que se les dan, -no porque no se las crean, sino por juzgarlas muy incompletas y muy tendenciosas hacia los simplismos-.

Al ser muy observadoras, estas personas de fijan en detalles que para los demás pasan inadvertidos; y como tienen una memoria fabulosa, los archivan en sus ficheros mentales para revisarlos más adelante, cuando encuentren la luz adecuada que los ilumine. Así van acumulando -pero muy bien ordenados- infinidad de datos y de situaciones que tenían algún defecto de completud; de tal modo que cualquier persona inteligente posee en su memoria una inmensa biblioteca de consulta y de cuestiones sin resolver.

Por fuera todos parecemos casi iguales; pero dentro de nosotros se producen abismales diferencias con el paso de los años. Y esto es bastante curioso:

Las personas normales se van pareciendo cada vez más unas a otras conforme se van haciendo más adultos y más viejos; pero con las personas inteligentes lo que ocurre es todo lo contrario: Cada vez se van definiendo más en sus modos de ser, en su personalidad y en sus vidas intelectual y psíquica.

Quizás esto sea lo que explique que a Platón o a Newton o a Beethoven o a cualquier otro gran genio sólo se les comprenda en una mínima parte de sus obras, -y que esta mínima parte sea la que está en el trayecto que pueden más o menos entender las personas vulgares; para quienes todo lo demás de esas grandes obras es "simple misticismo"-.

La gente se va entonteciendo con el paso de los años, como en una especie de  alzéimer que empieza a funcionarles cuando nacen, y que se va agravando en cada cumpleaño. Por eso en vez de tener cada vez más amplias percepciones o visiones del mundo y de la realidad, las tienen cada vez más pequeñas. Pero a la gente inteligente lo que les ocurre es que se les van ensamblando aquellos datos y recuerdos inconexos que tienen archivados en su memoria a lo largo de toda su vida y que revisan con asiduidad; y así se van formando para ellos esquemas más amplios y coherentes del mundo y de la realidad. A veces estos esquemas los publican, y a veces los reservan para su círculo de amistades.

M a n ú

 

25  :  -Puede diseñar los pasos de un proyecto.

La mente inteligente es estructuralista, y no acepta que la realidad sea amorfa y caótica, sino que le impone siempre alguna forma de geometría dinámica. Su pregunta receptiva es el por qué, y su razón de actividad es el para qué. Entre una y otra puede reconocer un proyecto realizado o un proyecto a realizar.

El hacer inteligente es siempre lógico como las cadenas de silogismos, pero su lógica no se desarrolla entre el dualismo de lo verdadero y lo falso, sino en las cinco dimensiones del espaciotiempo de los valores. La Finalidad se mide en términos de Valor, del cual carecen sus cuatro componentes objetivos, atentos sólo a la cuantificación monótona. Pero el hacer inteligente cualifica a la cosa.

La mente inteligente parte de una realidad sensorial defectuosa o inacabada y se adentra en un futuro de posibilidades; y lo que no existe, existe para ella, y se despliega en fases y momentos de diversas invitaciones a ser realizadas.

Cuanto más genial es una persona más Futuro penetra y abarca con su mente.

De tal modo que los seres muy inteligentes son mínimamente contemporáneos de los contemporáneos de su cuerpo, y mucho encambio de los futuribles que poblarán las realidades presentidas. Toda la realidad histórica está llena de altas pasarelas que nada tienen que ver con las marcas del calendario en el bajo suelo. De Platón a Kant no hay más que un paso. Desde Arquímedes a un ingeniero moderno no media más que la excelsitud de su respectiva curiosidad.

E igual ocurre hacia el Futuro: Nuestros prójimos son aquellos que continuarán nuestras obras, porque son quienes más cerca están de nuestras almas. No es tu prójimo quien ama tu cuerpo, sino quien ama a tu espíritu y su anhelo: Esto debería haberlo escrito alguien. Pero de todos modos la realidad vital-mental se impone por encima de las apariencias sensoriales; y los proyectos antiguos se continúan con exactitud y precisión por manos distintas del mismo espíritu.

Un proyecto verdadero no se agota en la vida de un hombre; necesita miles de vidas para realizarse plenamente e ir transformándose de fase en fase. Desde el primer carro sumerio hasta el más moderno automóvil sólo hay varias fases de un mismo proyecto vehicular que requiere todavía varios milenios antes de alcanzar su consumación, -cuando sean las consciencias incorpóreas las que viajen y sea necesaria una vehiculación pentadimensional-.

M a n ú